FELICIDAD LABORAL, CREER PARA VER.

Construir felicidad al interior de una organización o empresa, aporta más beneficio, que no hacerlo. Partamos de un concepto sencillo de felicidad laboral y para ello se lo he preguntado a un trabajador, les comparto lo que emocionado me contestó: “es estar bien en el trabajo”, encontré mucha profundidad en su resumida definición, y para poder analizarla, me atribuí cambiar el orden de las palabras dando como resultado BIEN ESTAR, la he fusionado y obtuve BIENESTAR, por tanto me pareció una excelente forma de entender lo que todos buscamos cuando nos encontramos en horas laborales. Sonja Lyubomirsky, Psicóloga de Harvard (2008) en su investigación determinó tres factores que influyen en la felicidad, y cada uno con un porcentaje especifico, tal es así que un 50% es de origen genético, el 10 % depende de las circunstancias (externo) y el 40% de las actividades intencionadas es decir de nosotros mismos y es justamente la ventana donde se encuentra el desafío personal para lograr ser felices en el trabajo, se requiere el compromiso conjunto, la convivencia en comunidad, comulgar y practicar principios que avanzan en una sola línea de acción, misma que debe seguir una ruta específica, siendo aquella que permite crecimiento global. Imaginemos un cuadrante dividido por la mitad, y en el lado izquierdo colocáramos: falta de reconocimiento, impedir el crecimiento de los colaboradores, sin liderazgo, malas condiciones de trabajo, desigualdad en el salario, nos daría como resultado: Pérdidas para la Empresa. A la inversa en el cuadrante derecho estarían: gestión por competencias, apoyo al talento, reconocimiento, salarios justos, liderazgo transformacional, psicología positiva, daría como resultado: Ganancias para la Empresa. Por tanto todos querrían “habitar” en el cuadrante de la derecha, es lo ideal, entonces ¿cómo hacerlo?, con firmeza y cercanía esas son las estrategias que se deben priorizar.Y ya que inicié cambiando el orden de las palabras, me permitiré hacerlo por segunda vez con el ya conocido y viejo refrán: “ver para creer”, y lo usaré para referirme a la felicidad laboral, no esperemos a “ver”, sería perder tiempo, anclarse, e impedir que la innovación y mejora continua al interior de las organizaciones se plasmen como una misión, entonces “creer para ver”, si llegan propuestas, ideas, planes, aportaciones, no las desechemos, pues todo suma, acto seguido creamos en ello, porque de esa manera inyectaremos optimismo, empoderamiento, valorización, empatía; elementos que generan mayor creatividad y dinamismo. Crean en los proyectos, no solo es dar la oportunidad, es darse la empresa la oportunidad de ver al final amplios y beneficiosos resultados. La palabra no, debería ser pensada una y millones de veces antes de usarla, porque quizá nos estamos perdiendo una gran catapulta para crecer, ser vistos y reconocidos en el mercado productivo, a lo que los expertos en economía llaman sostenibilidad y sustentabilidad.Les deseo un día lleno de salud y seguridad en el trabajo!!.